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Cantata popular Santa María de Iquique

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Concierto en el Floridita en Viena

Historia y Música

Los artistas, los músicos, poetas y pintores en cualquier época, lugar o entorno cultural se encuentran siempre en la vanguardia de la lucha por el progreso social y político buscando justicia. Muchos de ellos han llegado a pagar con su vida por defender sus convicciones, por su valor y por sus obras.

Chile es un país que no solo ha sido la cuna de un número extraordinario de artistas sino también un lugar en el que estos artistas se han comprometido quizás en mayor medida con sus ideas y sus ideales. El cantautor Victor Jara, que fué asesinado por la Junta Militar durante el golpe de estado de 1973, o Pablo Neruda, que a pesar der ser miembro activo del partido comunista recibió el Premio Nobel de literatura, son los más conocidos.

Un ejemplo impresionante que subraya el papel comprometido del arte en Chile se debe al grupo “Quilapayún” perteneciente al movimiento conocido como “Nueva Canción”, y al compositor y poeta Luis Advis. En el año 1970, en un tiempo de grandes cambios sociales y políticos, sólo unas semanas antes del triunfo electoral de la Unidad Popular, se estrenaba en Santiago de Chile la “Cantata Popular Santa María de Iquique“. La obra se creó sobre la base del modelo músical de una cantata clásica usando instrumentos del folclore andino y tomando como tema un suceso de la historia chilena. La colaboración entre el músico de formación clásica Luis Advis y el grupo folclórico-revolucionario “Quliapayún” (cada uno por su parte ya consagrado en el ambiente cultural chileno) dió luz a lo que sería un hito en la música contemporánea latinoamericana. La “Cantata Santa María de Iquique” causó y sigue causando impacto dentro y fuera de Chile.

A pesar del justificado entusiasmo por el extraordinario valor artístico de la “Cantata” no hay que perder de vista el trágico suceso que se relata en la obra. En el año 1907 los soldados del ejército chileno mataron a punta de metralla a 3.600 personas. Eran hombres, mujeres y niños de las minas de salitre del desierto de Atacama,que habían bajado al puerto de Iquique. Su único crimen fué pedir un trato justo, de reivindicar condiciones humanas en el trabajo minero. Para los “Señores de las minas”, para los ricos y poderosos, para la Iglesia, el Estado y el Ejército esto era demasiado pedir. Había que parar esto de inmediato y con todos los medios. Como en tantas otras ocasiones, antes como después, las autoridades no dudaron en usar la fuerza y la violencia en contra de los trabajadores. Decenas de miles bajaron de la Pampa en busca de justicia y 3.600 encontraron la muerte.

Poco después se abandonaron las minas de salitre, el mercado mundial ya no tenía demanda para esta materia prima. Más rapido todavía se borró la masacre de las crónicas y de los libros de historia. Hasta el estreno espectacular de la “Cantata” el suceso histórico que le sirvió como fundamento apenas se mencionaba al margen de la historia oficial, además de ser bagatelizado reduciendo por ejemplo el número de victimas hasta una cifra irrisoria, y de tildarlas de rebeldes o cabecillas de un levantamiento armado, en fin, lo que hoy se llamaría terrorista. Este falseamiento de la Historia fue corrigido de forma tajante por la „Cantata Popular Santa María de Iquique“. Y las miles de víctimas inocentes ya tienen su monumento gracias a Luis Advis y Quilapayún.

100 años después de la masacre de Iquique el mundo no ha mejorado demasiado. Se sigue empleando  la fuerza de las armas para oprimir a las personas, los intereses económicos de unos pocos siguen estando por encima de los modestos y justificados deseos por tener una vida digna de muchos y muchos, y masacres sangrientas se siguen callando, distorsionando y bagatelizando por parte de gobiernos y medios de comunicación.

100 años después de la masacre de Iquique pretendemos recordar con a presentación de la “Cantata” que todos tenemos que seguir luchando. Queremos recordar, que muchos dejaron su vida para que sus descendientes, o seo para que todos nosotros podamos disfrutar de una vida mejor. Y queremos colaborar con nuestros medios humildes, con nuestras voces y nuestros instrumentos, para que nunca se olvide lo que pasó y que cualquier empeño es poco cuando se trata de construír un mundo mejor para todos.